-Sigue- me lo digo al empezar a correr y sé que hoy es uno de esos días, —sigue— me lo digo así, sin tanto rollo, simplemente lo repito una y otra vez, —sigue— y ahí la enredada cadena de pensamientos se empieza a aceitar, el tiempo avanza y mi cuerpo suda, —sigue— le digo a todo mi cuerpo que quiere detenerse, —sigue— le digo a mi mente que insiste en que no tiene sentido, en que nada lo tiene, en que la vida que me tocó es injusta, —sigue— grito de inmediato para espantar esa sensación de víctima que quiere penetrar mi mente, —sigue— grito más fuerte, y allá a lo lejos se dejan ver los ojos de un sol escondido entre las faldas de las nubes. Ahí está. Eso es una pequeña señal de que hay algo más, —¿cómo es que el sol sigue sin reclamar? ¿reclamará? ¿acaso el sol renegará de su naturaleza? —¿por qué me tocó ser el sol y no la luna? ¿pasará? Me lo digo y me río, o eso creo, porque pasa frente a mí una señora que a buen ritmo se encuentra de frente con mi cara y me mira un poco aterrada....
Paso y dejo lo mío, luego se vuelve tuyo es entonces un pozo, si bebes de él se llena si no se vacía y marcho a galope, vas y voy y vamos dejando algo que de a poco me describe pero nunca me alcanza. Somos un enigma, y nos vamos conociendo, en cada letra me describo y juego a que te mires, porque en ti me veo y a veces nos encontramos, gracias por pasar por la ruta en la que sigo danzando.