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TODAS LAS MAÑANAS

Mis ojos alumbran la orilla del universo,  una delgada mujer corre con su perro,  el cielo se asoma, abre un pasillo de voces,  vuelvo a pensar en ti cuando me guiabas:  sembraste huecos adrillos de miedos. Respira entre vagones de tiempo,  no ha nacido el martes que me lleve,  seré la luna abierta que danza sin soles,  el brillo-canto de mis palabras se extiende. Sopla el mar y el fuego, la voz se corta, he muerto y he vencido aquel río desierto, he nacido precoz sin estirpe ni lastre,  son las horas sin tiempo, el volcán abierto. "Buenos días" grita un hombre riendo,  paso las calles entre colores de carne fresca,  Lua me arrastra, arde en ánimos por jugar,  perros corren de un lado a otro. Los niños cruzan la acera, autos detenidos,  autos guiados por seres dispersos,  me miran y se ven, arden entre deseos,  voces sin fondo, ¿a dónde van?, grillos arriba. Nubes que abrazan un sol inexorable y lacio,  un sol qu...
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LA PARTIDA DE SIMÓN

Dedicado a Mi María y su Simón A mí también me duele que se vaya Simón . Era inquieto, latoso y muy escandaloso, pero era el perrito de María, mi hija: el que llegó en su cumpleaños número siete y se quedó a cuidarla diecisiete años . -Eso no pasa, esta raza vive catorce o quince años, a lo mucho, pero no más- nos dijo el veterinario minutos antes de dormirlo . Cuando llegué y vi a María cargando a Simón con ese amor mezclado con dolor, sentí ganas de llorar, pero me contuve y la abracé . Estaba muy nerviosa, aunque escuchaba con atención lo que el doctor explicaba, y que sin duda era lo mejor . Simón aún me miró. Pude hablarle y acariciarlo, pero ya no reaccionó . Su cuerpo había colapsado: llevaba días sin retener alimento ni agua, vomitaba todo. Estaba a punto de morir . El doctor le aplicó una inyección y salió para que nos despidiéramos . Entonces empezó el llanto, uno imposible de evitar, uno que dolía . Me dolía ver a María, ver cómo los ojos de Simón se apagaban lentam...