La voz que me guía
cuerpo liviano de mil risas
ahí está la memoria
ola sobre ola
un mar que se extiende,
ahí estás tú
mirándome sin tiempo,
todo es un instante
todo se olvida
¿Quién eres?
¿Quién soy?
yo sé quién eres
y tu alma sabe quién soy
madre, amiga, mujer
cantas para vivir
vives en un eterno canto
te veo sin máscaras
me ves y me abrazas
danza que se abre
me tocas y ríes y luego
cantas y vuelves a tocarme
ahora entiendo tu silencio
ahora entiendo tu llanto
ahora se extiende tu luz.
Dedicado a Mi María y su Simón A mí también me duele que se vaya Simón . Era inquieto, latoso y muy escandaloso, pero era el perrito de María, mi hija: el que llegó en su cumpleaños número siete y se quedó a cuidarla diecisiete años . -Eso no pasa, esta raza vive catorce o quince años, a lo mucho, pero no más- nos dijo el veterinario minutos antes de dormirlo . Cuando llegué y vi a María cargando a Simón con ese amor mezclado con dolor, sentí ganas de llorar, pero me contuve y la abracé . Estaba muy nerviosa, aunque escuchaba con atención lo que el doctor explicaba, y que sin duda era lo mejor . Simón aún me miró. Pude hablarle y acariciarlo, pero ya no reaccionó . Su cuerpo había colapsado: llevaba días sin retener alimento ni agua, vomitaba todo. Estaba a punto de morir . El doctor le aplicó una inyección y salió para que nos despidiéramos . Entonces empezó el llanto, uno imposible de evitar, uno que dolía . Me dolía ver a María, ver cómo los ojos de Simón se apagaban lentam...

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