El sueño, la idea que tienes, eso que sientes que es un don, hazlo. atrévete a sacarlo, a mostrarlo al mundo, NO trates de agradar a alguien, sólo a TI, pero recuerda que DIOS está en ti, entonces confía en que lograrás hacerlo, porque DIOS está de tu lado. Si el mal supiera que el bien es más redituable, harían el mal sólo por conveniencia, pero no los oiga, no oigan a nadie, no te veas en la mirada de la gente que no sabe como hacer las cosas, no le pidas consejos a quien tiene mucho más miedo que tu, aunque los ames, aunque creas que ellos te aman. No los mires, porque como medusa, puedes quedar encantado por el miedo. La vida que se te ha dado, es una oportunidad para descubrir realmente quien eres, pero aprende a oir, no hables todo lo que piensas ni pienses todo lo que digas, a veces, muchas veces somos esa antena que recibe información y que va repitiendo señales de muchos lugares, pero no eres, tu, no es realmente lo que piensas o lo que sientes, no las digas, piénsalas, siéntelas, atrévete a guardar silencio. No es un consejo, de ancianos, es un secreto de DIos, el MAS el más importante. Retírate a meditar, y piensa cada paso, y así entrenarás tu mente a que está lista para las reacciones que tienen que se inmediatas, porque no siempre tendrás tiempo de pensar las cosas, muchas, veces, reaccionarás al instante, y ahí en ese momento mi querido amigo saldrá lo que tu corazón, guarda, lo que tu mente se ha llenado. No cuando estés relajado, no cuando tengas buenos deseos, cuando la vida te exprima y te comprima, cuando alguien te saca de tu zona de confort cuando no sepas qué hacer ahí saldrá lo que realmente guardas en tu interior, entonces debes prepararte, entrenarte y estar listo para cada momento. Pero no renuncies, no te alejas de esa idea, que tienes de ese sueño que es lo único, créeme que es lo único que te dara esa paz y esa libertad que tanto buscas en tu interior. Sigue hasta donde puedas, no descubras tus límites sino tus alcances, No te mueras, sin mostrar tu idea, tu sueño tu vida.
Dedicado a Mi María y su Simón A mí también me duele que se vaya Simón . Era inquieto, latoso y muy escandaloso, pero era el perrito de María, mi hija: el que llegó en su cumpleaños número siete y se quedó a cuidarla diecisiete años . -Eso no pasa, esta raza vive catorce o quince años, a lo mucho, pero no más- nos dijo el veterinario minutos antes de dormirlo . Cuando llegué y vi a María cargando a Simón con ese amor mezclado con dolor, sentí ganas de llorar, pero me contuve y la abracé . Estaba muy nerviosa, aunque escuchaba con atención lo que el doctor explicaba, y que sin duda era lo mejor . Simón aún me miró. Pude hablarle y acariciarlo, pero ya no reaccionó . Su cuerpo había colapsado: llevaba días sin retener alimento ni agua, vomitaba todo. Estaba a punto de morir . El doctor le aplicó una inyección y salió para que nos despidiéramos . Entonces empezó el llanto, uno imposible de evitar, uno que dolía . Me dolía ver a María, ver cómo los ojos de Simón se apagaban lentam...
Comentarios
Publicar un comentario