Justo ahí donde crees que no puede pasar o si, donde supones que era de una manera, no lo es, siempre es diferente, siempre es totalmente diferente a como lo imaginabas, a como lo planeaste, por que uno pone y Dios dispone, decía mi abuela. Porque tu nada podemos saber de lo que pasará cuando inicias el camino, pero tienes que iniciar ya, y corregir en el camino, pero eso sí, entra más tiempo le dediques a la preparación al entrenamiento, más herramientas tendrás para actuar, para reaccionar. No fui a una escuela de escritores y seguramente eso puede ver, no se ni siquiera que es una clase de escritura, pero escribo, escribo desde muy niño, he ganado premios por ello y eso es un premio, así lo tomo es como la abuela dándome un buñuelo después de que jugué todo el día, y me premia, me regalaba un apretón en las mejillas y me decía, siéntate Danito te mereces un buñuelo, premio a ser tu, premio por ser quien eres y ser capaz de creer en ello. Nunca estudié cine y he hecho cine bien o mal, eso ya es un juicio, pero lo he hecho, y aún recuerdo la época de la parálisis, la época en que nada podía hacer más que esperar lo que la vida me diera, ah es eso quizá el infierno más terrible, ser vícitma, ser la sombra de nuestros sueños, ahí en ese lugar sólo estás tu mirando lo malo, y como un ejercito de voces, te alimente el miedo más grande, pero ahí después de babear el tiempo de los recuerdo, desperté y empezó mi andar, y encontré maestros rios de vida, países, gente hermos, ahí en medio de todas las supociones, empexó al vida, y entedí que sól en el camino, en la ruta encuentras tu camino, y que no podemos esperara a que las circunstancias se acomoden hay que acomodarlas pero andando, sólo en el camino está el amor y el triunfo, solo en el camino está el sueño que te despierta. Sólo haya te veo a ti que eres yo y que juntos somos todo eso que hace girar el mundo.
Dedicado a Mi María y su Simón A mí también me duele que se vaya Simón . Era inquieto, latoso y muy escandaloso, pero era el perrito de María, mi hija: el que llegó en su cumpleaños número siete y se quedó a cuidarla diecisiete años . -Eso no pasa, esta raza vive catorce o quince años, a lo mucho, pero no más- nos dijo el veterinario minutos antes de dormirlo . Cuando llegué y vi a María cargando a Simón con ese amor mezclado con dolor, sentí ganas de llorar, pero me contuve y la abracé . Estaba muy nerviosa, aunque escuchaba con atención lo que el doctor explicaba, y que sin duda era lo mejor . Simón aún me miró. Pude hablarle y acariciarlo, pero ya no reaccionó . Su cuerpo había colapsado: llevaba días sin retener alimento ni agua, vomitaba todo. Estaba a punto de morir . El doctor le aplicó una inyección y salió para que nos despidiéramos . Entonces empezó el llanto, uno imposible de evitar, uno que dolía . Me dolía ver a María, ver cómo los ojos de Simón se apagaban lentam...
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