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VERACRUZ ERA ESE PUEBLO CON MAR

Es que al final, cuando todos callan sólo estás tu, esa extraña voz que se asoma en medio de todo lo que pasa por mi cabeza, ese diálogo que no me deja que sigue ahí talandrando mi día a día, y que se eleva como una ola en esas mañanas de veracruz donde la brisa del mar entraba por el cuarto de mi abuela donde a veces me dormía y despertaba entre el sudor y los besos del viento húmedo. Veracruz era ese pueblo con mar que llegaba en mis sueños que se despertaba desnudo y me hacía sentir vivo, "no se metan porque hay norte" me decía mi abuela pero ya en la orilla de la playa mi padre como siempre me decía todo con una mirada y dejaba que mis pies poco a poco caminaran hasta danzar entre las olas, mi padre que todo lo dice sin hablar, que dice de más con metáforas y parábolas, con chistes ácidos, mi abuela que siempre me observaba sin mirar, mis pensamientos que nunca dejan de bailar, de recordarme que sigo vivo, que aún y a pesar de todos estos años de estar lejos de mi sigo aquí, y por curiosidad o por costumbre pero sigo y he vencido varias veces a esa rubia debilidad de la muerte que quiere bailar conmigo, y yo quiero hacerle el amor pero no se deja, se quita, y me deja hirviendo y no tengo más remedio que seguir haciéndole el amor a la vida que me abre su ser por completo, y yo entro y la penetro hasta saciarme hasta sentirme un milagro, que se expande en cada instante, que descubre nuevos nombres en el reflejo del viento en el canto de la luna en los ojos de maría, he sido todos los nombres y todos los personajes que he anhelado y que he maldecido, y sigo vivo, y sigo despierto y aún en mi recuerdo está el anhelo de regresar a Veracruz y sentir ese viento en mi cuerpo, y cantar con mi abuela que gritaba a lo lejos "Danito pórtate bien, Danito no dejes de correr" Buñuelos, marimbas y coehetes, luces de mil colores y gritos de alegría así pasaba los fines de año en aquel pueblo con mar que me hace tanto bien. 

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