Su punto de vista puso en evidencia algo que no había pensado tan claramente, y me costó reconocer que quizá no recuerdo toda la historia, me molestó, por no decir que me dolió un poco que usara las palabras que conoce de mi, para demostrarme que estaba equivocado, y Sí, que me molestó, porque no debes usar lo que te cuentan para argumentar tu desconfianza, pero luego me di cuenta que yo había hecho lo mismo algunas veces, entonces lo acepté, con un sabor ácido que llegó hasta mi estómago, reconocí que su punto de vista era tan parecido al mío que me cagaba al oírlo que me sacudía y en parte se me hacía insoportable, pero quizá lo que más me estaba taladrando en la mente, era la posibilidad de que me equivocara, de que la versión aquella de ese pasaje en mi vida que aún al contarlo me hacía ver que había mucho que entender, me dejó frío, “es tu versión influenciada por tu carga emocional, te acuerdas sólo a lo que pones atención, y lo he visto cuando noto tu dispersión” me molestó...
Paso y dejo lo mío, luego se vuelve tuyo es entonces un pozo, si bebes de él se llena si no se vacía y marcho a galope, vas y voy y vamos dejando algo que de a poco me describe pero nunca me alcanza. Somos un enigma, y nos vamos conociendo, en cada letra me describo y juego a que te mires, porque en ti me veo y a veces nos encontramos, gracias por pasar por la ruta en la que sigo danzando.