Ir al contenido principal

PASASTE POR MI SIN LLEGAR


ayer en medio de una tarde
que me quemaba
pasaste por mí pero nunca llegaste,
yo llegué, pero me seguí
me pasé, salí donde había puestos
y caras triste, no era ahí.
Regresé y te vi,
nos vimos, reímos como ya
empieza a ser costumbre.
Con esa risa desbocada de niña que tienes
después detenida en el tiempo
te fuiste, te perdiste en mil pensamientos
yo voy de una deseoa a otro
me recargo en un comenta sin tiempo
¿cómo puedes ir de una idea a otra?
me dices, y me observo y rio
regreso, ahí a tu lado o eso creo
pienso que estamos aquí andando
así como le hacen los humanos
acompañándose creando
inventando un mundo para vivir
para sentirse un poquito más feliz.
Después comes una hamburguesa de lentejas
quieres vomitar, la tiras
fumas y ríes, y yo me despedí sin despedirme
me fui rápido volando a seguir
correteando el mundo y el tiempo.

Comentarios

Entradas populares de este blog

YO SE QUIEN ERES TU

Canto a mi Coco, mi hermosa madre Ya no sabes quién soy. A veces me da rabia. Me cuesta entenderlo. Lo acepto. He aprendido a aceptarlo. Cada día que ibas perdiendo tu memoria, me perdía contigo. Me asfixiaba tu destino, nuestro destino, nuestra historia. Primero mi padre. Ahora tú. Mi coco, mi madre… Me ha tocado entender que así, de repente, la vida puede cambiar. La vida es cambio. Todo el tiempo es cambio. Esa es mi vida. Mirarte ahora, sin que sepas quién soy, es como saber que ya no eres tú pero lo eres. Yo sé quién eres tú. Y eso cuenta. Mis hijos lo saben. Mi padre lo sabe. Tus hijas, tus nietos  tu familia, Y solo nos queda cantar. Cantar sin detenernos. Cantar sin juicios. Unir la voz como dos almas que se buscan. Porque no dejas de cantar. Ahí está el bálsamo que nos calma. Y aprendo de tu risa, de tu risa siempre lista, dispuesta. Aprendo de tu mirada que no se cansa, que está lejos de la mía… Y un día seremos luz. sin tanto drama.   Yo sé quién eres tú. Aunque no ...

LA PARTIDA DE SIMÓN

Dedicado a Mi María y su Simón A mí también me duele que se vaya Simón . Era inquieto, latoso y muy escandaloso, pero era el perrito de María, mi hija: el que llegó en su cumpleaños número siete y se quedó a cuidarla diecisiete años . -Eso no pasa, esta raza vive catorce o quince años, a lo mucho, pero no más- nos dijo el veterinario minutos antes de dormirlo . Cuando llegué y vi a María cargando a Simón con ese amor mezclado con dolor, sentí ganas de llorar, pero me contuve y la abracé . Estaba muy nerviosa, aunque escuchaba con atención lo que el doctor explicaba, y que sin duda era lo mejor . Simón aún me miró. Pude hablarle y acariciarlo, pero ya no reaccionó . Su cuerpo había colapsado: llevaba días sin retener alimento ni agua, vomitaba todo. Estaba a punto de morir . El doctor le aplicó una inyección y salió para que nos despidiéramos . Entonces empezó el llanto, uno imposible de evitar, uno que dolía . Me dolía ver a María, ver cómo los ojos de Simón se apagaban lentam...

LA VOZ DE LA MEMORIA

La voz que me guía cuerpo liviano de mil risas ahí está la memoria ola sobre ola un mar que se extiende, ahí estás tú mirándome sin tiempo, todo es un instante todo se olvida ¿Quién eres? ¿Quién soy? yo sé quién eres y tu alma sabe quién soy madre, amiga, mujer cantas para vivir vives en un eterno canto te veo sin máscaras me ves y me abrazas danza que se abre me tocas y ríes y luego cantas y vuelves a tocarme ahora entiendo tu silencio ahora entiendo tu llanto ahora se extiende tu luz.