Ir al contenido principal

CASA ES ADENTRO

Alejado de casa, ¿qué es casa? te pregunto y me pregunto, y me río,  he andado por tantos lugares, lejos muy lejos del lugar donde nací y de repente me doy cuenta que casa es adentro, que no hay lugar más hermoso que estar en paz adentro de mí. Sentado aquí en este hermoso y silvestre valle donde las plantas no dejan entrar tan fácil la huella del hombre, donde se puede respirar aún el aire libre. Lejos del mundo pero cerca de mi mundo, y quien soy yo sino una milésima parte del universo, una gota del océano divino, que te cuento, todo lo que te quiera decir está en ti ya lo sabes, pero a veces se te olvida, porque a veces se me olvida a mi también que somos uno con dios, que somos todo es que queremos ser, que no te engañen, lo que te dieron ya te lo dieron, la raza que te regalaron ya tiene características especiales, recuérdalo y recuérdame quién eres? recuérdame con un grito, un grito de rabia de furia de amor de pasión, grita tan alto para que vuelvas a oírte para que vuelvas a escuchar tu voz divina.
Un monje me contó que estuvo 18 años en una cueva, puedes creerlo 18 años ¿y qué aprendiste le pregunté? Aprendí a oír, sólo eso, y esa mirada de niño un cuerpo viejo con una mirada de niño me hizo entender que a veces el trabajo requiere tiempo, que a veces la impaciencia no nos deja ver, no nos deja oír quienes somos. 
Recuerda quien eres, recuerda que casa es adentro, y que todo lo que quieres ser Ya lo eres. 
recuerda que estás vivo y que sólo necesitas respirar para volver a sentir la paz, de la vida, del amor de ti.

Me perdí lo dije, me perdí lo sientes, me siento perdido no se ni quien soy y te recuerdo y te pido que no cedas ni un momento no te vayas a dormir sino haces algo por acercarte a tus sueños, un poco cada vez, un poquito, sólo eso, que hiciste hoy  



Comentarios

Entradas populares de este blog

YO SE QUIEN ERES TU

Canto a mi Coco, mi hermosa madre Ya no sabes quién soy. A veces me da rabia. Me cuesta entenderlo. Lo acepto. He aprendido a aceptarlo. Cada día que ibas perdiendo tu memoria, me perdía contigo. Me asfixiaba tu destino, nuestro destino, nuestra historia. Primero mi padre. Ahora tú. Mi coco, mi madre… Me ha tocado entender que así, de repente, la vida puede cambiar. La vida es cambio. Todo el tiempo es cambio. Esa es mi vida. Mirarte ahora, sin que sepas quién soy, es como saber que ya no eres tú pero lo eres. Yo sé quién eres tú. Y eso cuenta. Mis hijos lo saben. Mi padre lo sabe. Tus hijas, tus nietos  tu familia, Y solo nos queda cantar. Cantar sin detenernos. Cantar sin juicios. Unir la voz como dos almas que se buscan. Porque no dejas de cantar. Ahí está el bálsamo que nos calma. Y aprendo de tu risa, de tu risa siempre lista, dispuesta. Aprendo de tu mirada que no se cansa, que está lejos de la mía… Y un día seremos luz. sin tanto drama.   Yo sé quién eres tú. Aunque no ...

LA VOZ DE LA MEMORIA

La voz que me guía cuerpo liviano de mil risas ahí está la memoria ola sobre ola un mar que se extiende, ahí estás tú mirándome sin tiempo, todo es un instante todo se olvida ¿Quién eres? ¿Quién soy? yo sé quién eres y tu alma sabe quién soy madre, amiga, mujer cantas para vivir vives en un eterno canto te veo sin máscaras me ves y me abrazas danza que se abre me tocas y ríes y luego cantas y vuelves a tocarme ahora entiendo tu silencio ahora entiendo tu llanto ahora se extiende tu luz.

EL ÁNGEL DE VARSOVIA EN LA CONDESA

 Quería estallar en llanto, dejar salir mis lágrimas como una cascada con incontenible furia, ¡qué historia tan desgarrante, tan heroica, una mujer capaz de salvar a dos mil quinientos bebes, arrancarlos de mano de los nazis, ¡que vara tan alta nos puso Irena Sendler al ayudar al otro, salvó a un pueblo completo, y que forma de interpretarlo de Fanny Sarfati en este unipersonal, el Angel de Varsovia. Todos por un momento estábamos en el foro Shakespeare, ese viejo teatro que se tragó algunas tardes de mi soledad, una soledad compartida con grandes amigos que he visto desfilar aquí, y ahora una vieja colega me invitaba a regresar con este majestuoso monólogo dirigido por Carlos Rangel,  que arranca con un ritmo lento y poco a poco empieza a subir, y de repente ya estábamos llorando con Irena, al ver a una madre como entrega a su único hijo para salvarlo "no lo dejes dormir solo, no le gusta".  Irena se convirió en el ángel para miles de bebés que fueron arrancados de ...